Montaigne educador

Estándar

Educar para la diversidad:

No es de extrañar que aquellos que, según nuestras costumbres, intentan educar a varias inteligencias de muy diversas medidas y formas, con la misma lección e igual procedimiento de conducta, hallen apenas dos o tres, en toda una población de niños, que recojan algún fruto de su enseñanza.

Extrapolar, aplicar a nuevos contextos, aprendizaje significativo:

Que no le pida cuentas únicamente de las palabras de su lección, sino del sentido y de la substancia; y que juzgue el provecho que ha sacado, no por el testimonio de su memoria, sino de su vida. Que lo que acabe de aprender se lo haga explicar de cien maneras distintas y aplicar a otros tantos temas diversos, para ver si lo ha comprendido y asimilado bien, tomando de las pedagogías de Platón el progreso de su instrucción. Es prueba de ardor de estómago y de indigestión que nos repita la carne cuando nos la hemos tragado. No ha desarrollado el estómago su función si no ha transformado la substancia y la forma de lo que se ha dado para digerir.

Pensamiento propio, independiente y crítico con la autoridad:

Nos han sujetado con tales ataduras que ya no tenemos impulsos espontáneos. Hase apagado nuestro vigor y nuestra libertad: “Nunquam tutelae suae fiunt”. Yo he visto personalmente en Pisa a un hombre de bien, mas tan aristotélico, que su dogma fundamental es que la regla y la piedra de toque de toda idea sólida y de toda verdad es la conformidad con la doctrina de Aristóteles; que fuera de ello no hay sino quimeras e inanidad; que él lo vio y dijo todo. Estos propósitos, por haber sido interpretados con demasiada amplitud e iniquidad, pusiéronle antaño y durante largo tiempo en gran aprieto con la inquisición de Roma.

Que haga que todo lo pase por su tamiz sin alojarle cosa alguna en la cabeza por simple autoridad y crédito. Que no sean principios para él los principios de Aristóteles, como tampoco los de los estoicos o epicúreos. Que le propongan esa diversidad de juicios: escogerá si puede, y si no, permanecerá en la duda. Sólo los locos están seguros y resolutos.

Becas Erasmus, interculturalismo, aprendizaje de idiomas:

Por este motivo el trato humano es muy conveniente, y el visitar países extranjeros, no ara volver sabiendo únicamente, según la moda de nuestra nobleza francesa, cuántos pasos tiene Santa Rotonda o la riqueza de los pantalones de la señora Livia; o, como otros, en cuánto es más largo el rostro de Nerón en alguna ruina antigua de allá que el de cierta medalla igual; sino para volver sabiendo principalmente los caracteres de aquellas naciones y sus maneras, y para frotar y limar nuestras seseras con las de otros. Me gustaría que le empezaran a pasear de desde su más tierna infancia, y en primer lugar, para matar dos pájaros de un tiro, por las naciones vecinas donde el hablar está más alejado del nuestro, pues si no le formáis la lengua tempranamente, no podrá adaptarse después.

Universalismo, cosmopolitismo:

Sácase maravillosa luz para el juicio humano del trato con el mundo. Estamos encogidos y replegados sobre nosotros mismos y no vemos más allá de nuestras propias narices. Preguntáronle a Sócrates que de dónde era. No respondió: “De Atenas”, sino “Del mundo”. Él, que tenía su imaginación más llena y más amplia, abarcaba el universo como si fuera su ciudad, llevaba sus conocimientos, su trato, sus afectos, a todo el género humano, no como nosotros que sólo miramos lo que hay bajo nuestros pies.

Primacía de la ética, Educación para la Ciudadanía:

Anaxímenes escribía a Pitágoras: “¿Cómo podría ocuparme del secreto de las estrellas teniendo siempre ante mis ojos la muerte o la esclavitud?” (pues entonces los reyes de Persia preparaban la guerra contra su país). Cada uno debería pensar así: “Siendo presa de la ambición, de la avaricia, de la temeridad, de la superstición, y teniendo en mi interior tantos otros enemigos de la vida, ¿cómo pensar en el movimiento del mundo?”.

La filosofía para niños de Lipman:

Es grande que en nuestro siglo estén así las cosas, que la filosofía sea, incluso para las personas de juicio, un nombre vano y fantástico que no tiene utilidad ni valor alguno, en su opinión y en la realidad. Creo que esos ergotismos que han invadido su terreno son la causa de ello. Es un error pintarla como inaccesible para los niños y con rostro ceñudo, hosco y temible. […] Puesto que la filosofía es aquella que nos enseña a vivir y puesto que la infancia tiene en ella su lección como las otras edades, ¿por qué no comunicársela?

Renuncia a la violencia en el proceso educativo:

Por lo demás, esta educación ha de llevarse a cabo con severa dulzura, no como se acostumbra a hacer. En lugar de invitar a niños a las letras, no se les muestra, en verdad, sino crueldad y horror. Eliminad la violencia y la fuerza: nada hay, en mi opinión, que envilezca y embrutezca tanto a una naturaleza bien nacida. […] Mas, entre otras cosas, ese sistema de la mayor parte de nuestros colegios siempre me disgustó. Puede que se hubiera pecado con menos perjuicio inclinándose por la indulgencia. Es una verdadera prisión de juventud cautiva. Se la corrompe castigándola antes de que esté corrompida. Acercaros al lugar de su oficio, no oiréis más que gritos de niños atormentados y de maestros desquiciados por la cólera. ¡Qué manera es esta de despertar el apetito por el estudio en estas tiernas y temerosas almas, dirigiéndolas con un rostro enrojecido y espantoso y con el látigo en la mano!

Michel de Montaigne escribió esto en la segunda mitad del siglo XVI (publica el libro primero, de dónde son estos fragmentos, y el libro segundo de sus Ensayos en 1580). Hace 432 años, Montaigne había adelantado las principales ideas de las teorías pedagógicas que fundamentan nuestros actuales sistemas educativos. Y los pedagogos, que no han leído a Montaigne ni a casi nadie más, se creen que han descubierto las Américas. Y, aunque sea decirlo por enésima vez, nuestro actual sistema educativo, a pesar de inspirado en estas ideas, funciona de modo diametralmente opuesto. Su estructura y condiciones imposibilitan la atención a la diversidad, aprendizaje significativo y pensamiento crítico. Reflexionen nuestras autoridades educativas por qué será.

Además, y esto es lo más importante, Montaigne sabe muy bien qué hacer con los malos estudiantes:

Si ese discípulo resulta ser de condición tan rara que prefiera oír una fábula a la narración de un hermoso viaje o a una sabia sentencia cuando la oiga; si del son del tamboril que acompaña el joven ardor de sus compañeros se desvía hacia otro que le llama el juego de los cómicos; si desgraciadamente no estima más placentero y halagador volver polvoriento y victorioso de un combate que del frontón o del baile, con el premio de este ejercicio, no encuentro otro remedio sino que su maestro lo estrangule en buena hora, si no hay testigos, o que le metan de pastelero en alguna ciudad, aunque sea hijo de un duque, conforme al precepto de Platón de que hay que colocar a los hijos, no según las facultades del padre, sino según las facultades de su propio espíritu.

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